Cancún (México), 8 dic (EFE).- El jefe de la delegación de Bolivia, Pablo Solón, expresó hoy malestar por la conducción de la Cumbre del Cambio Climático de Cancún después de que la Presidencia mexicana convocara una reunión informal a la que se invitó a sólo una cuarentena de países.
El embajador boliviano ante la ONU explicó que su país abandonó el encuentro, al que había sido invitado, en señal de protesta por la posibilidad de que se llevaran a cabo negociaciones sobre los documentos de la cumbre sin que estuvieran presentes las más de 190 delegaciones que asisten a la conferencia.
"Lo que no puede pasar es que al final de esa reunión informal salga un texto", afirmó en una conferencia de prensa Solón, quien recordó la situación que se produjo en la anterior cumbre de Copenhague cuando algunas potencias negociaron a última hora un acuerdo sin la participación del resto de delegaciones.
El embajador se quejó de que en la reunión informal se abordaran las negociaciones en el marco de la Acción Cooperativa a Largo Plazo (LCA, por sus siglas en inglés) cuando no hay más reuniones formales programadas para abordar este asunto antes de la conclusión de la cumbre el viernes.
Por eso, prosiguió Solón, Bolivia quiso mandar "un mensaje" al abandonar la reunión informal para que el proceso "regrese a su curso".
"Estas reuniones informales deben contribuir al proceso, pero en ningún caso sustituirlo", insistió el diplomático suramericano, quien se cuidó de criticar la labor de la presidenta de la cumbre y canciller de México, Patricia Espinosa.
Solón profesó "cariño" por la ministra de Relaciones Exteriores de México, aunque luego precisó que la Presidencia mexicana no pudo ofrecerle una explicación de por qué se iba a tratar las reducciones de emisiones del LCA si no habían más reuniones formales en la agenda.
De mismo modo, tampoco quiso valorar la labor de la presidenta del grupo de trabajo de la LCA, la zimbabuense Margaret Mukahanana, aunque expresó su sorpresa por que esta no incluyera en sus informes todos los acuerdos alcanzados por las partes en las negociaciones.
Así, Solón reclamó mayor "claridad" sobre el rumbo que van a tomar las negociaciones en los dos últimos días de la cumbre.
"Nuestra delegación, nuestros técnicos, no han venido a pasear. Hemos venido a negociar", afirmó el embajador, quien aseguró que de los resultados de esta cumbre "dependen vidas".
Las negociaciones del LCA tratan de preparar el camino hacia un futuro acuerdo vinculante de reducción de emisiones de gases contaminantes que incluya a los países fuera del Protocolo de Kioto, como EE.UU., Brasil, China o India.









