En tiempos de crisis, la desconfianza, la inseguridad, el miedo, el descrédito, generan efectos negativos en la economía mundial, poniendo de manifiesto la necesidad urgente de un evolucionado modelo de actividad empresarial basado no solamente en la competitividad o en la defensa exclusiva de los intereses de los empresarios, pero también comprometido con un comportamiento ético, socialmente responsable, más allá de los intereses económicos y técnicos de las empresas.
“El que nuestros dirigentes de empresa aceptaran la idea de que les corresponde una responsabilidad social que no sea el obtener el mayor beneficio posible para sus accionistas sería tanto como socavar los cimientos de nuestra sociedad libre.” (Milton Friedman, premio Nobel de Economía).
Conductas como la de establecer relaciones de confianza con los grupos de interés, realizar acciones sociales con sus empleados, implantar prácticas laborales no discriminatorias, introducir mejoras en las condiciones y en el ambiente de trabajo, fomentar proyectos medioambientales que visen la gestión de residuos, control de consumos, ahorro de energía, reduciendo el impacto negativo que puede generar ciertos procesos o productos, pueden ser traducidas en mayor desempeño económico, credibilidad y sostenibilidad, aportando rendimiento y valor a las empresas.
Imaginar que adquirimos productos de empresas que preconizan comportamientos Éticos, respectando los Derechos Humanos, los Derechos Fundamentales de los Trabajadores; practican la Transparencia y la Honestidad; están comprometidas con el desarrollo sostenible; contemplan políticas sobre la diversidad; apuestan por la igualdad de oportunidades, la salud, higiene y seguridad en los puestos de trabajo; con toda certeza, estaremos adquiriendo productos y servicios de alta calidad, seguros, intachables, a precios razonables.
La práctica de estos valores es altamente beneficiosa para la empresa, visto que propicia el aseguramiento de la fidelidad del cliente, generando un incremento en las ventas, en consecuencia de la indudable imagen atractiva adquirida.
La RSC (Corporate Social Responsibilit – Responsabilidad Social Corporativa), es parte de todo este contexto y puede ser definida como “la relación ética y transparente de la empresa con todos los públicos que esta se relaciona y el establecimiento de metas empresariales que promulgue el desarrollo sostenible de la sociedad, preservando los recursos ambientales y culturales para generaciones futuras, respectando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales.” (Instituto Ethos Brasil).
La Responsabilidad Social Corporativa, cuyas prácticas innovadoras proporcionan notables beneficios económicos, se convierte en un valioso modelo de negocio, brindando importantes ventajas para la Empresa:
• Mejora de la imagen.
• Reputación y Legitimidad Social
• Genera Innovación.
• Estimula la Productividad de los Trabajadores.
• Asegura una Mayor Satisfacción de los Clientes.
• Promueve el Incremento de las Ventas.
• Aporta Eficiencia y Rentabilidad.
En definitiva, una adecuada gestión de riesgos, la existencia de un mecanismo de control y auditoría, el cumplimiento de códigos de un buen gerenciamiento y una gestión de la empresa presidida por un comportamiento ético, son los pilares fundamentales de la RSC y los apoyos básicos para paliar los efectos de la crisis.
NOTA: La ISO 26000, orienta a las Organizaciones sobre cómo implementar la Responsabilidad Social, la UNE 165010 sobre “Ética. Sistemas de Gestión de la Responsabilidad Social de las Empresas.” y la especificación de Responsabilidad Social RS-10 de AENOR, complementa los sistemas de gestión de la organización.
“El que nuestros dirigentes de empresa aceptaran la idea de que les corresponde una responsabilidad social que no sea el obtener el mayor beneficio posible para sus accionistas sería tanto como socavar los cimientos de nuestra sociedad libre.” (Milton Friedman, premio Nobel de Economía).
Conductas como la de establecer relaciones de confianza con los grupos de interés, realizar acciones sociales con sus empleados, implantar prácticas laborales no discriminatorias, introducir mejoras en las condiciones y en el ambiente de trabajo, fomentar proyectos medioambientales que visen la gestión de residuos, control de consumos, ahorro de energía, reduciendo el impacto negativo que puede generar ciertos procesos o productos, pueden ser traducidas en mayor desempeño económico, credibilidad y sostenibilidad, aportando rendimiento y valor a las empresas.
Imaginar que adquirimos productos de empresas que preconizan comportamientos Éticos, respectando los Derechos Humanos, los Derechos Fundamentales de los Trabajadores; practican la Transparencia y la Honestidad; están comprometidas con el desarrollo sostenible; contemplan políticas sobre la diversidad; apuestan por la igualdad de oportunidades, la salud, higiene y seguridad en los puestos de trabajo; con toda certeza, estaremos adquiriendo productos y servicios de alta calidad, seguros, intachables, a precios razonables.
La práctica de estos valores es altamente beneficiosa para la empresa, visto que propicia el aseguramiento de la fidelidad del cliente, generando un incremento en las ventas, en consecuencia de la indudable imagen atractiva adquirida.
La RSC (Corporate Social Responsibilit – Responsabilidad Social Corporativa), es parte de todo este contexto y puede ser definida como “la relación ética y transparente de la empresa con todos los públicos que esta se relaciona y el establecimiento de metas empresariales que promulgue el desarrollo sostenible de la sociedad, preservando los recursos ambientales y culturales para generaciones futuras, respectando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales.” (Instituto Ethos Brasil).
La Responsabilidad Social Corporativa, cuyas prácticas innovadoras proporcionan notables beneficios económicos, se convierte en un valioso modelo de negocio, brindando importantes ventajas para la Empresa:
• Mejora de la imagen.
• Reputación y Legitimidad Social
• Genera Innovación.
• Estimula la Productividad de los Trabajadores.
• Asegura una Mayor Satisfacción de los Clientes.
• Promueve el Incremento de las Ventas.
• Aporta Eficiencia y Rentabilidad.
En definitiva, una adecuada gestión de riesgos, la existencia de un mecanismo de control y auditoría, el cumplimiento de códigos de un buen gerenciamiento y una gestión de la empresa presidida por un comportamiento ético, son los pilares fundamentales de la RSC y los apoyos básicos para paliar los efectos de la crisis.
NOTA: La ISO 26000, orienta a las Organizaciones sobre cómo implementar la Responsabilidad Social, la UNE 165010 sobre “Ética. Sistemas de Gestión de la Responsabilidad Social de las Empresas.” y la especificación de Responsabilidad Social RS-10 de AENOR, complementa los sistemas de gestión de la organización.












